Parte 2...
La puerta cruje como si fuera a propósito para decir que he llegado. No han pasado ni quince días desde que puse aceite en las bisagras, pero parece que se ha vuelto a secar todo. Mañana lo haré de nuevo.
Mi gatita blanca y negra levanta inmediatamente la cabeza cuando me ve entrar y salta sobre el reposabrazos del sofá. Como sé que quiere mi atención, le acaricio la cabeza y empieza a ronronear.
Es una gata que rescaté en la calle. Un día la vi acurrucada en un rincón, junto a un es