AUDREY
—¿Qué es eso? —señalo.
—Pues un vestido, señorita —responde la joven del vestuario.
—Eso ya lo sé —la chica me ve como si me hubiera vuelto loca —No me lo pondré, así que no pierdan su tiempo esperando —recrimino.
—Pero señorita Turner…
La interrumpo.
—Tampoco me diga de esa forma, llamarme Audrey, también soy empleada de esta empresa —puntualizo mientras veo en mis manos la prenda que me dio, parece más un trozo de tela que un vestido —¿A esto se le puede llamar vestido? —cuestiono con