AUDREY
—¿No era más apropiado que conversáramos en el auto o incluso podíamos haberlo hecho en tu oficina?
No me responde. Me sorprende cuando su mano toca mi espalda baja y me empuja hacia el interior del restaurante.
Eso es lo que hizo, me trajo a un restaurante para que hablemos del tema que tenemos pendiente. Otra vez exponiendo está relación ficticia o como se le pueda llamar.
Sé que no debo preocuparme porque no acostumbro a venir a este tipo de lugares a cenar, así que no corro el riesgo