AUDREY
Tiemblo al escuchar esa confesión falsa. No sé a dónde íbamos a llegar con esto, pero la verdad no quería ni pensarlo.
Hubiera preferido que me echará, a hacer tal locura. No porque sea mi jefe se puede creer con el derecho de obligarme a aceptar su propuesta absurda.
La mujer frente a nosotros nos escudriña a más no poder, si la conociera diría que quisiera lanzarse sobre mí para tirar de mis cabellos hasta dejarme calva.
—¿Entonces Sarah me mintió? —cuestiono con recelo —¿Por qué lo har