CAPÍTULO 6

—¿Y qué vas a hacer ahora? —preguntó la entusiasmada Rosie. Estaba feliz de la vida con la noticia y deseaba estar en el lugar de su mejor amiga en ese preciso momento; era la clase de chica que siempre buscaba la atención de estos hombres ricos, pero no había tenido la suficiente suerte.

Es bastante extraño cómo el destino juega en el juego de la vida. Arianna jamás quiso tener nada que ver con esos ricachones engreídos, sentía que todos eran unos desalmados y egoístas, pero mírenla ahora, esperando un hijo de uno de ellos.

A pesar de que ese día él olía muy bien, con una colonia bastante fuerte, no parecía alguien tan popular y adinerado como el hombre que estaba viendo en esa revista justo ahora. Quizás se vistió de esa manera para no llamar la atención, o para evitar que lo descubrieran.

—No lo sé, Rosie, pero creo que debería ir a buscarlo. Él necesita saber que voy a tener un hijo suyo.

—Sí, tienes razón, tienes tanta suerte. ¡¡Me alegro mucho por ti!! —exclamó Rosie.

Arianna suspiró y se dio una palmada en la frente. —¿Te alegras por mí? Él ni siquiera sabe que estoy embarazada de su hijo, y ni sabemos cuál vaya a ser su reacción, ¿así que por qué habrías de alegrarte por mí? —cuestionó.

—Vamos, estás embarazada del soltero más codiciado de Las Vegas, el director ejecutivo de una de las industrias más grandes de esta ciudad. Mira, niña, muchas mujeres matarían por estar en tu lugar, deberías estar feliz de la vida —le aconsejó Rosie.

—¿Ah, sí? Pues desearía no ser esta chica desafortunada. Siempre me han desagradado esos hombres ricos; ellos son parte de la razón por la que hoy soy huérfana. Si el jefe de mi padre hubiera aceptado pagarle su dinero, él no habría muerto y mi madre no lo habría seguido.

Recordar ese doloroso recuerdo realmente hacía que Arianna quisiera odiar aún más a los hombres ricos, pero ahora el papá de su bebé era el señor CEO, uno de los multimillonarios de la ciudad; el destino le había jugado una broma pesada.

—Por favor, olvídate del pasado, Aria, concéntrate en tu futuro. Vas a ser madre pronto y necesitas mucho apoyo. O sea, mira la situación actual, tienes que partirte el lomo trabajando todo el día solo para ganar unos cuantos dólares, ¿cuánto tiempo vas a seguir así? ¿Cómo vas a poder encargarte de la bebé tú sola? Necesitas a su padre.

—Primero, es una niña, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? Segundo, podría salir adelante perfectamente sin su padre, pero solo quiero que sepa de la existencia de su hija. Así que mañana iré a informárselo. Por cierto, ¿hay alguna dirección en esa revista? —preguntó Arianna mientras se acariciaba la pancita. La princesa estaba pateando otra vez.

—No lo creo, pero el nombre de la empresa está aquí, podrías buscarlo en internet —respondió Rosie—. ¿Y qué vas a decirle cuando llegues allá? —sonrió con picardía. No era ningún secreto que le entusiasmaba todo este asunto.

—Oh, eso es simple: «¡Señor Oliver...! ¡Cómo se atreve a desaparecer así como así! ¿Por quién me toma? ¿Es esa la manera en que debe comportarse un hombre responsable? En fin, solo quiero que sepa que estoy esperando un hijo suyo, así que ¿qué vamos a hacer al respecto?» —gritó Arianna con tono enfadado.

Rosie tragó saliva y retrocedió un poco, temiendo que su mejor amiga se hubiera vuelto loca. —Cálmate, jovencita, yo no le hablaría así si fuera tú. Es un multimillonario, niña, haría que te echaran a patadas de su empresa e incluso te metería a la cárcel si lo intentas.

—¡Ja! No se atreverá —replicó Arianna con voz ronca.

—Claro que sí puede, solo te sientes valiente ahora mismo porque estás embarazada. Las embarazadas son realmente violentas —respondió Rosie y se echó a reír, y su amiga se rió junto con ella.

—Pero ya en serio, no voy a ir allá a sonreírle. Le voy a mostrar mi lado amargo para que sepa que está mal hacerle lo que me hizo a mí a cualquier otra chica, sus acciones fueron de lo más inhumanas y crueles.

—Lo entiendo, pero por favor, llévatela leve, háblale con amabilidad y ¿quién sabe? Esta podría ser nuestra oportunidad de volvernos ricas —dijo Rosie entre risitas.

—Ay, Dios mío, eres tan ambiciosa, Rosie. Estoy segura de que no te importaría casarte con un ladrón con tal de que sea rico —bromeó Arianna y se echó a reír.

—¿De verdad? ¿O sea que piensas que caería tan bajo como para estar con un ladrón solo por dinero? —preguntó Rosie con rostro serio.

Arianna pensó que estaba enojada e iba a disculparse, pero su amiga habló más rápido.

—¡Un ladrón no es la gran cosa, niña! Hasta podría ser la amante del diablo con tal de que me dé dinero —gritó, y Arianna cayó en la cama rodando de la risa.

Su mejor amiga era una completa loca; de hecho, tenía que ser la mismísima hermana gemela de Mr. Krabs, el de la caricatura de Bob Esponja, tenían la misma meta en la vida: ¡el dinero!

—Está bien, niña, pero no olvides que el dinero es la raíz de todos los males —se rió Arianna.

—Entonces escalaría hasta la cima, no me conoces para nada —dijo Rosie entre risitas.

Arianna se dio por vencida, no valía la pena intentar convencer a su amiga; estaba demasiado perdida como para salvarse, y la salvación era solo para quienes la querían, a nadie se le puede obligar a recibirla.

Rápidamente, Arianna buscó la dirección de la empresa en internet y se sorprendió al descubrir que no estaba muy lejos de su casa. Podría tomar un taxi hacia el lugar mañana y conocer a ese dizque CEO.

Si lo ve mañana, tiene la intención de cantarle unas cuantas verdades por tratarla de la forma en que lo hizo, pero ¿cuál sería la reacción de este CEO? ¿La recibiría este soltero multimillonario con los brazos abiertos?

¡¡Continuará!!

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