La atmósfera se tensó un poco. Si Craig insistía en no dejar que Rubí se casara, habría problemas.
Rubí restó importancia y sonrió: —Tío, ¿de verdad piensas tan bien de mí?—
—Por supuesto, la misma sangre corre por nuestras venas, con todos los buenos genes de tu madre y tu abuela que heredaste. Por supuesto que eres increíble —dijo Craig con seriedad.
Rubí rió: —Si soy tan buena, ¿quién mejor que un Maxwell para estar conmigo?—
—Tienes razón —reflexionó Craig y asintió—. Muy bien, siempre y cu