Rubí asistió brevemente al entierro, pero Tobias no fue. Y, por supuesto, Sabrina jamás asistiría al funeral de la mujer responsable del intercambio de su hija. En su lugar, Tobias envió a su secretario, Arthur Searway, como gesto simbólico.
El cielo lloraba a cántaros el día del funeral. El padre de Zoey no mostró expresión alguna, pero cualquiera podía ver en su semblante el desgaste: lucía demacrado, con los ojos enrojecidos e hinchados. Probablemente estaba hecho pedazos por dentro, simplem