Quizás era momento de que Marcus mostrara los verdaderos colores de Elliot.
Sin embargo, sabía que había cosas que no podía apresurar. Tenía que actuar con calma.
Al menos, no debía alertar al enemigo.
Casi al mediodía, Sabrina y Sherry llegaron al hospital. Rubí acababa de despertar y el médico la revisó una vez más.
El doctor aprobó el alta y dijo que, mientras terminara su goteo a la mañana siguiente, podría irse tras un último chequeo general.
Cuando Sabrina escuchó al médico decir que Rubí