Capítulo 610

Rubí, impotente, respiró hondo varias veces. Solo pudo irse junto con Dylan y Stephen.

Al llegar a la puerta, Marcus aún insistía con dureza:

—¡No te lleves a Dylan contigo! No necesitas cuidarlo por ahora.

Dylan cambió de expresión. Antes de que pudiera hablar, Rubí se agachó, le dio unas palmaditas suaves y le habló con paciencia:

—Buen chico. La herida de papá le duele mucho y está de mal humor. Ve a la escuela, ¿sí? Mamá también tiene que ir. Yo te recogeré por la noche. ¿De acuerdo? A papá
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