Pero tampoco sabían si en el próximo muelle más cercano no se encontrarían con más reporteros.
Rubí, que había estado caminando silenciosamente, escuchaba todas las preguntas desagradables con las que los reporteros los bombardeaban.
Permaneció callada todo ese tiempo, pero su paciencia estaba al límite.
Rubí respiró hondo y se obligó a mantener la compostura. Después de unos momentos, levantó la cabeza lentamente y fijó una mirada fría en los reporteros que tenía frente a ella.
Su mirada era t