Rubí se sorprendió, pero asintió.
—Eso no será un problema.
—Eso es excelente.
Serena extendió la mano y le dio unas palmaditas en la cabeza a Dylan.
—Deberías irte a casa ahora.
—¿De verdad crees que puedes irte así? —Zoey dio un paso adelante, evidentemente enfurecida.
Rubí miró a su alrededor y vio que todos los reporteros ya se habían ido. Sin forasteros presentes, no quedaba ni un rastro de suavidad en el rostro de Zoey. Burlándose con disgusto, respondió:
—Debes estar confundida. ¿De verd