Y esos ancianos testarudos jamás se opondrían.
El rostro de Rubí palideció de repente.
El golpe final de Zoey fue verdaderamente letal. Incluso si Rubí quisiera contraatacar, no tenía espacio ni derecho para hacerlo.
Justo cuando comenzaba a angustiarse, su teléfono vibró con un mensaje de Marcus.
Lo abrió con manos sudorosas.
"Estoy aquí. No tengas miedo."
Cinco palabras simples.
Pero bastaron para calmarla.
Su ansiedad disminuyó. Respiró más tranquila.
Así es, pensó. Tenía a Marcus.
¿Acaso él