Y esos ancianos testarudos jamás se opondrían.
El rostro de Rubí palideció de repente.
El golpe final de Zoey fue verdaderamente letal. Incluso si Rubí quisiera contraatacar, no tenía espacio ni derecho para hacerlo.
Justo cuando comenzaba a angustiarse, su teléfono vibró con un mensaje de Marcus.
Lo abrió con manos sudorosas.
"Estoy aquí. No tengas miedo."
Cinco palabras simples.
Pero bastaron para calmarla.
Su ansiedad disminuyó. Respiró más tranquila.
Así es, pensó. Tenía a Marcus.
¿Acaso él no había tendido una trampa el mismo día que Weston fue a rescatar a Leonardo?
Si había una trampa... entonces Marcus ya anticipaba este escenario.
Él debía estar preparado.
Tenía que estarlo.
Cuando estaba por guardar el teléfono y seguir viendo la transmisión, Marcus envió otro mensaje:
"Zoey te lo arrebató todo. Haré que lo pague con creces. En cuanto a la aparición de mi hermano mayor... aguantemos un poco más. Pronto, Zoey pagará."
Las palabras estaban llenas de seguridad.
No importaba si