Después de colgar, Sabrina, viendo las cejas fruncidas de Rubí, preguntó ansiosa:
—Rubí, ¿qué pasó? ¿Qué te dijo?—
Rubí, pálida, respondió con voz pesada:
—Mamá, Marcus ya sabe que fue Leonardo quien me empujó.—
—¿Ya se enteró?— El rostro de Sabrina se oscureció al instante.
Sus ojos ardían de preocupación cuando preguntó:
—Rubí, ¿qué vamos a hacer?—
—Mamá, yo tampoco sé qué hacer. Él viene ahora mismo.
Mamá, Emily, vete a casa primero —pidió Rubí.
Sabrina estaba preocupada y preguntó con ansie