Arnold no era bueno expresándose, pero ese día había logrado decirlo todo.
Las personas que sabían ser agradecidas y sinceras eran las mejores.
Rubí sonrió.
—No lo menciones. No es un favor. Tú y tu hermana también han sacrificado mucho.
Arnold soltó una risa nerviosa, se rascó la cabeza y no dijo nada más.
Al llegar al lugar acordado con Eva Brown, Rubí bajó del auto y vio a Eva saludándola con una mano. Había venido sola.
Ambas se sentaron y conversaron sobre la reciente asociación entre Efra