Cuando Dereck y Melisa escucharon aquellas palabras, sus rostros cambiaron de inmediato.
Melisa, que llevaba años casada con un miembro de la familia Maxwell, jamás había logrado que su nombre fuera inscrito en el árbol genealógico.
La familia Maxwell era una auténtica dinastía de sangre azul, con más de mil años de historia, y siempre había sido la más rica en cualquier época. Sus normas internas eran tan antiguas como inflexibles: ningún heredero podía involucrarse en política; y, en caso de