Dio un paso adelante, luego se detuvo, retorciéndose las manos de forma inconsciente.
El movimiento llamó la atención de Alejandro. Sus ojos bajaron hasta sus manos, notándolo, y de forma instintiva Daniela las inmovilizó, entrelazándolas detrás de la espalda.
“De verdad lo siento”, empezó de nuevo.