Su mirada se afiló.
“Un trabajo.”
Se puso de pie bruscamente.
“Arruinar ese patético matrimonio igual que ayudaste a arruinar el mío,” continuó, su voz elevándose ligeramente. “Y de alguna manera has conseguido fracasar miserablemente.”
Adriel la observó con calma.
Pero el músculo de su mandíbula se