Vidar miró el techo, ni siquiera estando en su casa sobre su cómoda cama pudo pegar ojo, él no logró encontrar a Eir por ningún lado y no sabe exactamente como sentirse. Está furioso, de eso no hay duda, pero el pensar en que ella ha desaparecido sin más también le hace sentir extraño.
Resoplando al saber que debe ir a trabajar porque no puede darse el lujo de faltar, se paró de la cama con dirección al baño, debe ser ese hombre imponente y al que todos admiran nuevamente, debe darles la cara a