Mundo ficciónIniciar sesiónMax le quita el bolso y lo cuelga en un perchero que está al lado de la puerta, se agacha, apoya una rodilla en el suelo y le toma un tobillo a Giselle, ella lo mira con el ceño fruncido, pero ve que Max sostiene una pantufla y se queda sorprendida.
—Eres mi huésped, quiero que te sientas cómoda —le dice quitando el tacón de su pie y dejándolo en un pequeño zapatero—. En casa no es necesario usar zapatos.
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