Capítulo 18: Un trayecto demasiado silencioso
Por la forma en que apartó la vista, tuve la impresión de que estaba conteniendo una sonrisa, pero no me dio tiempo a comprobarlo porque se sentó al volante. Entré en el coche, cerré la puerta con más cuidado del necesario y me coloqué el cinturón. El interior olía a cuero y estaba tan limpio que me dio miedo tocar algo. Ni una botella de agua fuera de sitio, ni un papel olvidado, ni una chaqueta tirada en el asiento trasero. Nada. Aquel coche parecía no haber transportado nunca a tres niños, lo