DANISHKA.
Debía pensar en cómo salir de aquí, una estrategia de escape, una idea alucinante para no ser detectada. Lo estaba pensando, mientras me sentaba en el sillón de mi habitación con vista la entrada, jugando con la tarjeta que Roman me había dado.
La seguridad había aumentado considerablemente y entendía. El hombre que había causado pérdidas en el negocio de Roman, venía para negociar, y estoy segura, que quería mi cabeza. Yo soy el comodín de esta historia de terror.
Una camioneta lle