Dos semanas, dos semanas han pasado desde que Noah vio a Emily en esa posición con Leo, en donde ambos de una u otra manera, están destruidos, tanto por dentro, como por fuera.
Noah no ha querido verla, aunque ella ha intentado buscarla en más de una ocasión, pero para él simplemente ella está muerta. Noah bebe otra copa, esta vez, pegó más duro el engaño.
—¿Sigues aquí? —dice Lucas, entrando a la oficina.
—Sí, ¿A dónde más iría?
—A tu casa, con tu hijo. Noah no puedes pasarte toda la vida