La sonrisa de Noah lo dejaba en evidencia. Él le daba una mirada a sus hijos que estaban en primera fila, todo era perfecto y por fin su vida era lo que tanto había soñado en algún momento.
Noah observaba todo, no quería mirar el reloj, pero era obvio que Emily estaba tardando más de la cuenta, aunque él era consciente de que las mujeres se hacían esperar.
—¿Nervioso? —Lucas se acerca a él, le pregunta mientras que se burla—. Se te nota demasiado.
—¿Cómo no estarlo? hoy por fin me caso. —Los