El clima en Oakwood Lane era tan cambiante como los pensamientos de Mía. Hasta ese momento había hecho un frío ligero, pero estaban al borde del cambio de estación, el invierno iba a entrar con fuerza y lo demostró mientras ella y Damien iban de camino a la Groove Plaza. Pues, de pronto comenzaron a caer ligeros copos de nieve sobre el parabrisas del auto.
—¡No puede ser! —exclamó Mía con un asombro tan inocente y tierno que causó una sonrisa involuntaria en Damien.
—¿Nunca habías visto nevar?