El sol irradiaba con fuerza sobre las cabezas de los jugadores que se encontraban en el campo de juego. Damien había esperado hasta el último momento, en especial cuando se asegurase de que el idiota de Pablo iba a estar allí para entrar con el uniforme del equipo que le habían prestado. El entrenador le aseguró que, si quedaba, le conseguiría uno nuevo especialmente para él.
Se supone que los nuevos aspirantes consiguen alguna posición como sustitutos de la alineación oficial, pero Damien esta