—Alpha Supremo—. Uno de los guerreros se acercó a nosotros estaba más muerto que vivo. —Nuestro alpha y luna murieron—. No pude evitar dejar salir mis garras.
Adrián y yo fuimos uno solo, vi como mi luna dejaba de ser la mujer hermosa para convertirse en la demonía, podía sentir la energía que emanaba su cuerpo, era una mezcla de energía blanca y oscura.
—Es hora de hacerlos pagar—. Dijo ella con unos especies de nudillos de púa y unas navajas al final.
—Estos son para ti mi amor—. Me extendi