Capítulo 63. Te necesito
La mano de Leonid subió hasta el cuello de Aisha y ella sin poder evitarlo se apoyó en ella.
Leonid se acercó y ella levantó el rostro, los labios de ambos se rozaron y la puerta de la habitación se abrió de golpe.
Portia entró llorando muy afligida y sin importar que Aisha estuviera en medio se las arregló para abrazar a Leonid, gimoteando como niña sufrida.
—Casi muero de preocupación por ti —dijo contra su pecho llorando desconsolada.
Aisha quitó la mirada y mantuvo los ojos