Lillith no sabía cómo reaccionar ante todo aquello que estaba escuchando, pero Killian rápidamente la había sacado de sus pensamientos.
— No hace falta que digas nada y tampoco preguntes nada, ya te había dicho que te mantengas al margen, si yo te he dicho esta mínima parte de mi vida es para aclararte las razones del porqué no pienso obligarte a traer cachorros al mundo.
El rostro del Beta se había endurecido mientras hablaba y Lillith había descubierto que a pesar de que él no piensa obligarl