Capítulo 97
La cabaña era fría y húmeda, incluso con la chimenea encendida. Ísis estaba sentada al borde de la cama estrecha del cuarto de atrás, con los brazos envueltos alrededor del cuerpo. La anciana le había dado una manta vieja, pero nada parecía capaz de alejar el hielo que sentía por dentro.
Eran casi las cinco de la mañana y todavía no había pegado el ojo. Cada ruido de la casa antigua la hacía sobresaltarse.
La puerta del cuarto se abrió sin aviso. Hargrove entró, vestido con la misma