Ella pensó por unos minutos sin poder recordar, la mansión era muy grande y no pudo recorrerla entera, todo lo contrario, le falto mucho por ver, no obstante, se le vino a la mente ese cuarto que al llegar Sofía le enseño donde estaban las esposas que colgaban de los techos y las armas de tortura.
—Si había un cierto al que hacía llamar cuarto rojo, se trataba de un lugar masoquista, donde tiene esposas, látigos y demás implementos de tortura, aunque allí me llevo su esposa el conmigo nunca emp