CAPITULO 111
Imery sonrió, deseaba llorar por qué sabía que no habrían más momentos como ese con su amado hombre, pero le sonrió sin preocupación alguna, no quería que el se sintiera mal por ella ni mal por el mismo, su contrato después de todo era facilitar las cosas para ese joven Rey.
Sus ante brazos se posaron en los hombros de su amado atrayendo su cuerpo al suyo y se entregaron uno al otro en su intenso deseó sexual mutuo, haciendo el amor por última vez.
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10: 50 am.
En la mañana de