Lily Lloyd
Pasan unos segundos más hasta que finalmente Baxter responde con la voz cargada de rabia,
—¿Quién demonios habla?
—¿No reconoces a la embarazada que te amenazó en tu propia oficina? —las sirenas de la policía comienzan a sonar y veo con una sonrisa cómo el hombre palidece—. Voy a recomendarte algo, Thomas, si quieres que algo resulte bien debes hacerlo tú mismo… deja de mandar matones, secuestradores y tarados que provocan accidentes.
—¡A mí no me amenaces, mocosa!
—¡Dulcifícame tu v