Lily Smith
Adaptarme al trabajo de la oficina no fue para nada difícil, excepto por los malestares, el sueño y aquel cansancio que me traen bastante abrumada. Quiero hacer tantas cosas, pero mi cuerpo no me lo permite y por más que me digo que sólo estoy embarazada como millones de mujeres, sencillamente no puedo ir en contra de lo que siento.
—¿Hoy es la cita con la doctora? —me pregunta Mitch asomando la cabeza por la puerta de la amplia oficina que me ha dejado, aunque no se nota con tantos