POV Selena
Con la bendición de Francesco, la situación en el corporativo cambia, y mucho. Antes de bajar del automóvil, miro a Alessandro y noto algo distinto: su mirada es otra. Ya no es esa postura gélida e intransigente que paralizaba a cualquiera que lo mirara. Es como si surgiera en él una nueva actitud que lo muestra más seguro, pero no por eso menos implacable.
Suspiro hondo mientras lo miro y sonrío como una tonta. Una y otra vez no puedo evitar preguntarme: ¿cómo es que este dios roman