Había apagado las luces del pasillo mientras estaba en la espera de Arturo hace media hora para nuestra misión, lo vi llegar silenciosamente y acercarse a mi trayendo consigo una pequeña libreta de color negro
—¿estás preparado?—
Asentí y con calma bajamos las escaleras directo a la biblioteca donde rara vez íbamos adentrándonos y sintiendo como todo el polvo entraba por nuestra fosas nasales
—coff coff-había olvidado que papá nos mandando a limpiar esto—
Ambos nos tapamos la nariz al abrir la