Irene.
__ Buenos días, postre. - fue lo primero que escuché al abrir los ojos. Los labios de Tej me hicieron reír, a la vez arrugué la cara al por ser despertada.
__ Diez minutos, por favor. - rodeó con sus manos mi rostro y se rió.
__ Por mí está perfecto. Todo el día si gustas. - siguió besándome como solo él podía hacerlo. - Pero creo que siendo las ocho de la mañana, representaría un problema para tí.
__ ¡¿Las ocho?! - me lancé de la cama. Las cortinas estaban cerradas, estaba lloviendo y