Tej.
Dos días ingresado en una clínica sirvieron para que reiterara mi desprecio por esos lugares, mi adversión por tales sitios y se mantuvo hasta el momento, porque cuando salí sentí un respiro increíble cuando el aire golpeó mi rostro, incluso me valió las bromas de George y Aiden como siempre
Llegar a casa fue una completa maravilla, al fin podía al menos moverme con libertad y ver algo de verdadera comida. Pero con la insistencia de Irene junto a mi madre, no pude ir a la oficina, aunque p