"¿Qué hay del Señor?" El Sr. Oakes conocía sus límites. La persona a la que le había jurado lealtad era al dueño de esta casa.
Jane sacó su teléfono móvil de su bolso. Mientras hacía la llamada, ella le dio al Sr. Oakes una leve sonrisa y murmuró, "Déjame preguntar".
La llamada se conectó. Ella habló por teléfono y expresó su intención de regresar a la residencia de la Familia Dunn. Luego ella sugirió, "Si estás tan preocupado, puedes pedirle a Alora que venga conmigo".
El Sr. Oakes se mantuv