Juro solemnemente que mi propósito no era destapar esta olla de presión. Vine a este sitio casi obligada por una aparición. No a tener a una embarazada llorando a moco tendido frente a mí. Porque en eso es lo que está Selena.
—¿Cómo no puede ser el papá de mi bebé? ¿Qué pasó? — se estruja la nariz con un pañuelo y luego se da cuenta de algo — ¿Será que me inseminaron como a Juana La Virgen?
—¿Juana la qué? — digo confusa.
—Es una novela. Juana que es virgen va a su primera visita ginecológica y