El encantador ambiente que nos envolvía no era digno de esta tensión. El atardecer y el invernadero tan bien cuidado desde su recuperación, no estaban en sintonía para la pregunta que presumía siniestra, esa que Leandro todavía no me hace. Tengo que reír para arreglar este ambiente lleno de presión.
—¿Es una pregunta capciosa? Estás casi asustándome con lo de qué haría por ti Leandro…
Él sale de su nube de seriedad. Sonríe avergonzado. Entre cruza sus dedos y los usa como apoyo de su frente, lo