Thomas guardó la caja de terciopelo negro en su chaqueta y subió nuevamente a su coche- Ahora si, continúa- le indicó a su chofer.
-Si, señor-
La noche ya estaba sobre la ciudad pintada por las luces de los bares y los boliches del centro. Todos estaban abiertos, excepto uno que estaba con las luces apagadas y las persianas bajas para no llamar la atención. Thomas observó el lugar desde lejos- Puedes detenerte aquí, no quiero levantar sospechar- le ordenó al chofer que se detuvo a unos 100 me