Celeste se bajó del taxi, sosteniendo entre sus manos la dirección que le había dado Bruno.
-Supongo que es esta…- pensó mirando un complejo de edificios muy nuevos delante suyo. Entró sin problemas y se encontró con el encargado del lugar.
“Bueno… Esto es algo que no esperaba” Pensó nerviosa.
-Buenos días…- saludó al hombre.
Para su suerte, era un anciano amable- Buenos días señorita. ¿En qué puedo ayudarla?
-Bueno…- exclamó moviéndose nerviosa-¿Aquí vive el señor Burno Cipolletti?- dijo