ROAN
No, sencillamente me niego a que eso sea verdad, simplemente no lo considero como una opción, ahora no solo la tierra se detuvo, sino, que mi vida se va drenando poco a poco, sus sonrisas, su mueca cuando se enfada, su ceño ligeramente fruncido a la hora de discutir, lo candente que era en la cama, todo se transforma en un nudo que se atora en mi garganta, de pronto, no me siento lo suficiente fuerte como para cargar a mi hija.
—Por cierto, su nombre es Deyanira, Colette se lo dio antes d