DEVRIM
Me congelo.
No puedo respirar e intento procesar al mismo tiempo las palabras que me ha dicho Maxim, su mirada me eriza la piel, el miedo que me provoca me cala hasta los huesos, su mirada es perdida, fría, oscura, es como estar frente a un demonio sin sentimientos, sin nada.
—Yo…
—¡Cállate! —exclama en tono gélido.
Tiemblo, en verdad lo hago, en estos momentos es cuando más quisiera que mi hermano estuviera con vida para que me protegiera, me reduzco a la misma niña pequeña que depe