ABEL
—Señor Vlarios…. ¡Señor!...
Mis ojos se movieron por instinto ante el llamado de mi nueva secretaria por la cual había sacado a Lea. Es hermosa y sensual y claramente sé que podría cumplir con mis expectativas en todos los sentidos, pero lo que pasó anoche, creo que me excedí, pero lo más raro es que me gustó.
El beso y el deseo de sus labios eran algo que no había sentido con otra mujer, fue malditamente caliente, tanto que me dejó con una enorme erección que no pude quitarme ni con dos m