Muevo mis dedos ansiosa, mi respiración es lenta y asfixiante, me sofoca porque podía imaginar lo que iba a pasar a cuando entrara.
—Victoria muévete que no tengo todo el día para estar esperándote.
Me sorprende mucho como él maneja la situación y también de que recuerde que debe usar mi segundo nombre como su esposa en este lugar.
Me apresuro antes de que me deje atrás y lo sigo a su lado, detiene sus pasos y me mira fijamente con una expresión interrogante, espero que me diga algo, pero no lo