Escarlata:
—¿Te gustaría dar un paseo, River?
Era tarde, y aun para un ser sin loba, me sentía asfixiada por haber estado escondida en la habitación todo el día.
River me miró fijamente durante unos segundos como si estuviera considerando mi sugerencia, pero en el último minuto, hundió la mano en la pequeña almohada que había reclamado como suya.
—Supongo que no —sonreí ante su adorable gesto. Había algo reconfortante en lo seguro que se veía allí.
Entonces lo dejé solo en la habitación.
Al sal