ALFA MARCUS;
Corrí por los límites de la manada durante horas después de salir de mi oficina, tratando de quemar la rabia que aún sentía en mis huesos.
La amenaza de mi tío seguía resonando en mi cabeza. La forma en que había mirado a Escarlata como si fuera una simple cosa que podía quitar a su antojo. No tenía ningún derecho a pensar ni por un segundo que podía destruir todo lo que yo había construido. Me quitó todo cuando era un cachorro, cuando no tenía poder para luchar contra él.
Ahora, n