~Sienna~
El zumbido del aire acondicionado de la oficina es lo único que me mantiene cuerda. Estoy mirando una hoja de cálculo, pero los números se desdibujan en formas sin sentido. Siento el cuerpo pesado, un dolor persistente en mis muslos me recuerda exactamente dónde estaba tres horas antes de que saliera el sol.
La puerta de mi oficina se abre de par en par sin llamar, y Elias entra con paso tranquilo, luciendo demasiado enérgico para alguien que acaba de pasar tres horas en una reunión de