~Sienna~
—¿Qué acabas de decir? —siseo en voz baja.
Mi mirada recorre la espaciosa sala de estar. Amplia y vacía, con las ventanas abiertas y desnudas, sin cortinas. El olor almizclado y espeso de la pintura fresca y el cuero impregna el aire, envolviendo mis pulmones.
Vuelvo a mirar a Elias y a mi madre. Entrecierro los ojos y le arrebato el documento de las manos a Elias. Mi nombre está justo ahí, escrito en negrita como la propietaria del apartamento, cuando yo ni siquiera lo pagué. Debería